Estoy seguro que después de Cuba, que ha resistido 56 años, no hay ninguna otra nación de América Latina que haya sufrido y resistido una guerra económica, política y mediática tan violenta como la que le han impuesto a Venezuela.
El ataque contra la Revolución Bolivariana por parte de la oligarquía criolla bajo la dirección y el apoyo de Estados Unid
os se ha dirigido hacia todos los sectores de la economía con la participación de los medios de comunicación de la derecha encargada de inventar y divulgar constantes campañas difamatorias.
Desde que en 1999 el presidente Hugo Chávez llegó al poder, no ha pasado ni un solo momento en que las fuerzas de derecha conspiren para tratar de derrocar al gobierno (encabezado a partir de abril de 2013 por Nicolás Maduro) pese al apoyo mayoritario del pueblo al sistema boliviariano.
Venezuela se ha convertido en el punto de mira de la política estadounidense para intentar doblegar la resistencia que ha surgido por toda América Latina contra las políticas hegemónicas que las distintas administraciones norteamericanas han mantenido sobre la región desde hace más de un siglo.
Chávez y Maduro, con políticas nacionalistas en beneficio del pueblo, han logrado junto a Cuba (que durante 56 años ha ofrecido un ejemplo de resistencia, independencia soberana y de ayuda solidaria desinteresada) levantar a los pueblos de la región que están dando la batalla por la verdadera independencia que soñaron Bolívar, O¨Higgins, San Martín, Martí.



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