Ese es el precio que paga el Estado cubano por un litro de leche a los campesinos. Puedes recibir 2 pesos y 50 centavos si la leche que produces tiene la suerte de ser revisada por el complejo lácteo y obtener una buena calificación y cinco pesos si la comercializas “por fuera”. Pero es difícil obtener una buena calificación cuando despiertas a las cuatro de la mañana durante tantos años que ya ni recuerdas cuántos, cuando ordeñas tus vacas a las cinco, mientras todos duermen y cualquier sonido lastima el oído; cuando guardas la leche esperando la inspección de las ocho de la mañana y el sujeto encargado llega a las once.
